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Julio G. García (1890-1976) fundador de Laboratorios Julio
Pintura de Don Manolo Fernández |
Don José García y Doña Gabina García traen a Guadalajara la de Jalisco a Julio G. García, en el mes de Julio allá por el año de 1890. Personas recias, curtidas por el campo, sus padres se empeñaban en darle estudios logrando a pesar de todas las dificultades económicas terminar una carrera comercial de contador privado.
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Julio G. García en su juventud, gente del campo, sencilla, pero creativa, posiblemente aquí pensaba ya en establecer un negocio familiar
Foto tomada en Julio de 1910 |
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Julio G. García, como se firmaba, empieza a ganar sus primeros centavos ayudando en labores del campo en la hacienda de los Bermejillo, recuerda con mucho agradecimiento como llegaba Don Manuel a levantarlo a las 5:00 de la mañana disciplina que le queda bien grabada, ya que años mas tarde busca el colegio para sus hijos, en que una de las principales exigencias fuera la disciplina, encontrando para ello el prestigiado Colegio Alemán.
A fines de los años veintes Julio G. García trabaja de manera intensa en lo que fue la casa de música A. Wagner y Levien, Sucs., como tenedor de libros. Ahorra y trabaja, fórmula que le caracteriza durante toda su vida.
Se casa con Ma. Guadalupe Corona, sobrina del General Ramón Corona. Traen al mundo a 4 hijos: Julio, Eduardo, Lupe y Doris; sobrevive mi tía Lupita casada con un gran hombre el Ing. Agustín Acevedo Leal. |
El abuelo tenía una gran facilidad para el dibujo, razón por la que en sus ratos libres en compañía de mi abuelita Lupe lo dedicaban a hacer las placas de cine; ahorraban hasta el último centavo.
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Julio G. García y su querida esposa Guadalupe Corona
De este laborioso y cariñoso matrimonio nace Laboratorios Julio |
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En este negocio trabajó Julio G. García
fines de los años 20. |
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Mi abuelo decide independizarse a principios de 1927. Con el dinero ahorrado de su trabajo y de las placas para cine rentan un pequeño local en Av. Colón 44; frente al portal. En el mes de Julio del mismo año, instalan un pequeño laboratorio atendido personalmente por él, en donde por primera vez en Guadalajara revelan rollos fotográficos. A los pocos años invita a colaborar a Juan Castillo y a Don Alejandro Arellano gente de toda su confianza.
Don Carlos Sadler en ese entonces Director General de Kodak Mexicana invita a mi abuelo a ser distribuidor exclusivo de los productos Kodak para el occidente del país.
Sin embargo los retos continuaban y aún, cuando la gente empezaba a aclientarse en ese local de Colón 44, al poco tiempo les piden que lo desocupen. Pero confiando en la Divina Providencia y en el trabajo, Julio y su esposa se ponen a buscar otro local en el cual reinstalar su tienda de artículos fotográficos. Después de una afanosa búsqueda encuentran una pequeña casa en Colon 125, misma que consiguen que les renten. No querían que les fuera a ocurrir lo mismo que en Colon 44; redoblan esfuerzos toda la familia, para esas fechas ya se había incorporado Julio García Corona a los negocios quien acepta la invitación de su padre para trabajar, dejando sus estudios de química.
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